La paradoja

En este mundo tan acelerado, ir lento es un acto revolucionario.
Que difícil es no engancharse, mantenerse equilibradx y consciente cuando una tarea sigue a la otra y luego a la otra y así un flujo permanente de responsabilidades, acciones, etc

Desde hace tiempo que vengo reflexionando sobre este sistema en el que hay que mantenerse siempre productivx para poder sostener un estilo de vida basado en la acumulación de cosas materiales y en la competencia y que pocas horas al día nos dejan para el descanso, el ocio, el camino espiritual, etc.

 


Cuanto más consciente y rica podría ser nuestra vida si pudiéramos frenar un poco y brindarnos espacios de silencio, de conexión con la naturaleza, de meditación. Cuanto más compasivo sería el mundo si desde niñxs, en vez de llenarnos la cabeza con datos inútiles, nos educaran para conocernos, para aprender a expresar nuestras emociones, a vincularnos entre nosotrxs y con el entorno.

Tal vez no estaríamos llenando nuestro tiempo, nuestras casas, nuestros cuerpos y el planeta de cosas o actividades que solo intentan tapar huecos, pero que paradójicamente, los vuelven más grandes e insaciables.

 

 

Texto y Pintura: Paula Filippelli

Frase: Baba Ram Dass

 

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